10 octubre 2011

Alma de pájaro

Somos seres encerrados, presos en un planeta y autoenviciados a la reclusión.
Vivimos en trozos de piedra tallados, allá donde se mire: sólo plástico, metal y piedra.
Todo eso y como ratas con ideas-reglas supuestamente propias bajo las cuales nos imponemos. Estupidificados a intentar luchar por esas ideas. Debemos cambiar. O al menos deberíamos cambiar si queremos sobrevivir. Aunque no importa. Si todas las ratas deciden comer a la vez comerán, sin pensar en las consecuencias.

Todos como jodidas ratas en un mundo-celda-ratonera-caja de papel. Lo que nos queda es decidir como vivimos en la ratonera. Podemos hacer alas de cera, almizcle, orina y excrementos, para volar unos instantes, y darnos cuenta de la magnitud del laberinto. De que la mierda nos rodea e inconscientemente lo sabemos.
Entonces la rata voladora tendrá alma de pájaro, consciente del problema querrá ser libre, libre para volar, pero no para huir.
Volar: pintar de colores furtivamente el laberinto, convencer, ilusionar y hacer felices a las personas que han acompañado a la rata en sus momentos más oscuros. A aquellas ratas desconocidas que sean capaces de pensar y no tener la mente cerrada, aquellas que, en definitiva, sean capaz de afrontar el reto.

¿1/5?